Crítica de Blade Runner 2049

Blade Runner 2049

Por fin ayer, 6 de octubre de 2017, llegó el día. La espera ha sido larga, de más de 35 años, sin embargo, por fin “Blade Runner 2049” llegaba a los cines de prácticamente todo el mundo de manera simultánea. Desde luego su estreno ha sido un acontecimiento cinematográfico de lo más importante para este año, y los millones de fans de la “Blade Runner” original, que llegó a los cines en 1982 bajo la dirección de un casi desconocido Ridley Scott, nos moríamos de ganas por ver. No cabe lugar a dudas de que Hollywood sufre una gran y terrible sequía de originalidad y creatividad, algo que da paso a cada vez más secuelas, remakes, reboots o precuelas. Unas películas que no siempre fallan pero que, por lo general, se quedan muy lejos de sus predecesoras.

El caso de “Blade Runner 2049” es diferente, o al menos a medias. Después de que la crítica profesional se hubiese derretido en elogios con ella parecía bastante claro que la sucesión argumental y el relevo generacional que nos traía la película serviría para desarrollar una nueva historia en base a la película de culto que fue su predecesora. Para bien o para mal, el resultado final ha sido algo agridulce, recordándonos en su justa medida a “Kingsman: el círculo de oro“. Realmente teníamos muchas ganas por ver “Blade Runner 2049” y nuestra impresión a la hora de entrar a la sala de cine era la similar a la de un nervioso niño pequeño.

Su predecesora, la “Blade Runner” original, es una película que a nivel personal ostenta un privilegiado puesto entre mis películas predilectas. La complejidad con la que se desarrollaba un historia que emanaba directamente de la novela de Philip K. Dick¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?“, la perfección en la dirección de Ridley Scott o el carisma que transmitían personajes como el Deckard de Harrison Ford o el Gaff de Edward James Olmos es algo que nos sigue fascinando. Realmente parecía que “Blade Runner 2049” podría haber superado a su predecesora, tenía ingrediente para ello y el primero lleva nombre y apellidos: Denis Villeneuve, sin embargo, la película no termina de ser el gran acierto que todos podíamos haber esperado.Año 2049, han pasado 30 años desde que Rick Deckard desapareciese sin dejar rastro alguno en compañía de la Replicante de Tyrell Corp conocida como Rachel. Ahora, la organización que años atrás fue la más poderosa de la Tierra se ha convertido en una mera filial más de un nuevo líder mundial de la ingeniería humana y agrícola. Niander Wallace es quien, tras la quiebra de Tyrell Corp, se convirtió en el futuro del planeta al innovar dentro del campo de la ingeniería haciendo grandes avances en temas de cultivos y plantaciones. Sin embargo, tras la adquisición de Tyrell Corp, el ególatra Niander Wallace ha vuelto a fabricar Replicantes, ahora más avanzados, más eficaces y más sencillos de identificar como Replicantes.

Sin embargo, Niander Wallace busca la forma de conseguir que su gran creación, sus “hijos”, los Replicantes, den un paso más en la escala evolutiva y sean capaces de reproducirse entre ellos, todo un reto y un ejemplo de sus egocentrismo exacerbado. Mientras tanto, un agente Replicante de la policía de Los Angeles, el conocido sencillamente como Agente K, sigue los pasos de los antiguos Nexus, las creaciones de Tyrell Corp que siguen campando a sus anchas tras sus regresos de las colonias, y ejecuta su misión de ir retirándolos de manera masiva, siguiendo con el trabajo de los que se conocen como Blade Runner. Un día, durante un misión aparentemente como otra cualquiera, K descubrirá algo que estará a punto de cambiar su vida por completo.

Tras la retirada de un Replicante conocido como Sapper Morton, ante K se dibujará un camino de migas que comenzará a seguir con cautela para no despertar la atención de sus jefes en la policía ni de peces más gordos, como del propio Niander Wallace. Poco a poco, K será consciente de una gran conspiración que ha surgido de las cenizas de Tyrell Corp y dará con las pistas para encontrar el paradero de una de las pocas personas que podrían tener respuestas para toda esta situación: el desparecido agente Rick Deckard. La investigación de K le llevará a los lugares más inhóspitos y peligrosos, mientras que él mismo comienza a sumergirse en unos recuerdos que podrían ser la respuesta para toda esta situación. O al menos, eso mismo es lo que él cree.Después de auténticos éxitos en taquilla y crítica como “Sicario“, “Prisioneros“, “Enemy” o “La llegada“, el director canadiense Denis Villeneuve regresa a la gran pantalla con su primera gran película blockbuster o comercial como tal. Una película que le consolida en el género de la ciencia ficción tras acertados pasos por la acción y el thriller. Un estreno como el de “Blade Runner 2049” que a nivel técnico y visual demuestran la gran versatilidad del cineasta y su perfecto manejo de las técnicas de filmación, de las que hace gala en todas sus películas y que también demuestran su acierto como director de actores. Y aún con todo, la producción de Ridley Scott sobre la película se deja ver a kilómetros de distancia, obligando al director a adecuar su estilo al de su predecesor en la saga Blade Runner, algo que se nota.

En lo referido al reparto protagonista de “Blade Runner 2049” un nombre predomina sobre el resto: Ryan Gosling, conocido por películas como “El diario de Noa” o “La La Land“, es el gran protagonista de la película dando vida al Agente K, un Replicante que trabaja para la policía de Los Angeles retirando a los que son como él y trabajando realmente como la máquina que no deja de ser, del mismo modo y siguiendo la misma evolución que Deckard antes que él, pero dando para el recuerdo una gran interpretación. Junto a él, Harrison Ford protagoniza su segundo regreso, después de volver como Han Solo en el “Episodio VII” de Star Wars y a la espera de “Indiana Jones 5“, dando vida al mítico Rick Deckard en un papel que ahora se vuelve clave pero secundario y con un Ford para el que los años no pasan en balde, haciendo que nos reafirmemos en la pena que da verle correr.

Además de estos dos protagonistas de lujo, la actriz hispano-cubana Ana de Armas (“Toc Toc“) forma parte del reparto de secundarios dando vida a Joi, un organismo de vida inteligente creado por Niander Wallace que será, en cierto modo, el interés romántico de K y que tiene mucho más protagonismo del esperado; Robin Wright (“Wonder Woman“) es la teniente Joshi; Dave Bautista (“Guardianes de la Galaxia“) como Sapper Morton; Mackenzie Davis (“Marte“) dando vida a Mariette; Lennie James (“The Walking Dead“) como Mister Cotton; Edward James Olmos (“Battlestar Galactica“) regresando como Gaff; Sylvia Hoeks (“La mejor oferta“) como Luv; y Jared Leto (“Dallas Buyers Club“) en un gran pero poco aprovechado papel como Niander Wallace.En definitiva, la verdadera magia de películas como “Blade Runner” o esta secuela reside en la relativa libertad de interpretación que regalan al espectador. Evidentemente, hay cosas que son como son en la película y no guardan lugar a dudas con respecto de su desarrollo, y sin embargo, como ya hizo la película original de 1982, las dos entregas actuales de Blade Runner se caracterizan por invitar al espectador a iniciar unas reflexiones que pueden llegar a plantearnos muchas cosas. Lo que una escena puede significar para unos, puede significar algo completamente distinto para otros o, sencillamente, no significar nada en absoluto. Pero lo que está claro es que las diferencias entre “Blade Runner 2049” con su predecesora están por todos lados, no necesariamente para mal ni para bien.

Sencillamente, esta película y la original de 1982 son contenidos audiovisuales muy distintos. Ya “Blade Runner” fue una película polémica en su año debido a la complejidad que su trama y sus personajes integraban a una narración no asequible para todos, un error que esta entrega vuelve a cometer y que se vuelve pedante. Por desgracia, el tratamiento de “Blade Runner 2049” no ha sido el más correcto y mucho menos alargando la historia a más de 150 minutos de duración, haciendo de la película algo pesada y repetitiva. Hay que reconocer que la película tiene muchos puntos fuertes que no podemos pasar por alto, como su impresionante atractivo visual, unas interpretaciones notables o el desarrollo de una nueva trama dentro del universo Blade Runner.

Por desgracia, esto tiene poco sentido cuando nos percatamos de que su única finalidad es la de siempre hoy en día: hacer caja. “Blade Runner 2049” llega a los cines junto con otro innumerable sinfín de películas que siguen las mismas bases de revivir sagas y franquicias pero con el único propósito de seguir vendiendo. De este modo, se fuerza un regreso puramente comercial que busca apelar al sentimentalismo de los acérrimos fans de la película original al tiempo que da un lavado de cara e introduce nombres tan comerciales como los de Gosling, Ana de Armas o Leto para atraer a los espectadores más dubitativos al respecto. Algo que podríamos entender como una pequeña trampa camuflada. No conformes con eso, si ya “Blade Runner” fue llamativa y polémica gracias a unos diálogos y reflexiones profundas que invitaban al espectador de manera coherente, la secuela pretende hacer lo propio pero forzando situaciones que no dan más de si y que se mueven entre claroscuros de predecibles y sorpresas inesperadas.Como decimos, la sensación tras ver “Blade Runner 2049” ha sido algo agridulce, y no es para menos si nos paramos a pensarlos. Nos esperábamos algo completamente diferente, que no mejor, pero sí distinto. La película recurre a ciertos regresos del reparto original para justificar el desarrollo de una secuela que solamente pretende seguir sacando tajada de un universo que ofrece un sinfín de opciones e historias. Como ya vimos en “El despertar de la fuerza“, el regreso de Harrison Ford o incluso el de Edward James Olmos, están más que justificados como núcleo central de la historia, aprovechando para resolver cuestiones que llevan flotando en el aire desde 1982 y que ya era hora de que fueran respondidas. Sin embargo, quizás el tratamiento no haya sido el más apropiado a fin de cuentas.

Evidentemente, Deckard era un Replicante y como ya sabíamos, después de huir de Los Angeles formó una difusa familia con Rachel, y es que gracias a este vínculo será que la historia desarrolle, buscando despertar en el espectador emociones y recuerdos que vivimos en la primera entrega pero que no son bien introducidas, como los tests Voight- que Deckard hizo a Rachel, el cameo de Gaff en un contexto lógico pero inesperado ni el macabro regreso de Rachel de manera maltratada. ¿Cuál ha sido el gran fallo de “Blade Runner 2049? Sin duda alguna, que construya su historia como base a un nuevo universo de películas, dando por hecho su regreso y jugando con los espectadores exclusivamente para conseguir hacer taquilla y justificar nuevas secuelas.

Blade Runner 2049” regresa al cine neo-Noir y de ciencia ficción con un acierto a medias, eso es innegable. Pero podría decirse que estamos ante una secuela que no termina de acertar. El guión de este regreso lo firman Hampton Fancher, guionista de la película original de 1982, junto a Michael Green, conocido por películas como “Logan” o “Alien: Covenant“, y aunque en su historia pueda llegar a acertar en según que momentos de la acción, comete grandes fallos a nivel de diálogos, descuidando aspectos clave de la trama y de los personajes. Si bien es cierto que, y gracias al gran manejo de Villeneuve, son capaces de dibujar nuevos recovecos de un universo al que ya acudimos hace algunas décadas. Algo que se agradece y que evidencia que ahora es el momento más propicio, a nivel de tecnología, para filmar películas de ciencia ficción.Sí pero no. “Blade Runner 2049” ha supuesto un acierto en algunos sentidos, dejando regalos como una brillante interpretación de Ryan Gosling o demostrando toda un exposición de colores y texturas con las que Denis Villeneuve y Roger Deakins, como director de fotografía, nos han deleitado. Del mismo modo, la banda sonora compuesta por Benjamin Wallfisch y Hans Zimmer, en lugar del colaborador habitual de Villeneuve, Johan Johansson, funciona como una hábil sucesora de la de Vangelis y suprime, en cierto modo, los irascible que era la original. Sin embargo, es una película que nos ha defraudado en el preciso instante en que nos damos cuenta del propósito que busca. No desarrolla nada que sea mejor que su predecesora a nivel creativo, ni la historia, ni los personajes ni sus interacciones.

Finalmente hemos descubierto, con pesar, que “Blade Runner 2049” no le llega a la altura de los zapatos a la “Blade Runner” original, que también tenía sus fallos y sus peros, que aún así no le quitaban el haberse convertido en un clásico inmortal del género. Los mismos ingredientes que funcionaron hace más de 30 años han sido metidos con calzador en una película que mejora aspectos de la trama, como una investigación policial mucho más llamativa y mejor desarrollada, pero que se vuelve pesada y aburrida en muchos momentos. El mal tratamiento en este sentido hace que el espectador viaje en una especie de montaña rusa irregular: comenzando la acción con la ilusión por la nubes, siendo amodorrado en no pocos momento de la trama y recibiendo un impulso de ilusión en determinados momentos.

Como ya cabía de esperar, el final de “Blade Runner 2049” no solo queda abierto, sino que lo hace de un modo casi forzado. A la espera de su rentabilidad en taquilla, sobre la cual no hay datos aún, queda muy claro que la idea de Warner Bros es dar paso a una nueva franquicia que desarrollará la guerra entre humanos y Replicantes por la liberación de estos últimos. Poco a poco, los personajes originales que tan necesarios resultaban para esta entrega, comenzarán a ser prescindibles y entonces poco quedará de la auténtica esencia de la saga más allá del título. Los avances habían desarrollado aspectos clave de la trama que el espectador irá hilando sobre la marcha pero que dejan momentos para lo impredecible y la sorpresa, pero que incluso se terminan volviendo predecibles hacia su desenlace.
Villeneuve se mueve con soltura en cualquier género y el resultado visual y directivo es impecable, eso está claro, pero nos esperábamos una cosa muy diferente de la película, cuyo gran error es su complejidad, su duración y la prevalencia de los silencios sobre los diálogos. Falta mucho que pulir y, desde luego, si Warner quiere firmar un regreso, será necesario redefinir no pocos aspectos que justifiquen al espectador regresar a la butaca por tercera vez.

Valoración:

7/10

Lo mejor: a nivel de cine neo-Noir está a años luz de su predecesora. Los regresos de Harrison Ford y Edward James Olmos por pequeños que puedan ser. Y el regreso al universo Blade Runner de la mano de Denis Villeneuve.

Lo peor: su exagerada duración injustificada, que su propósito final sea dar paso a una nueva franquicia y que toda su esencia pretenda surgir del sentimentalismo de los fans de la saga e innove más bien poco. Que se mueva entre el cine independiente, como su predecesora, y el comercial, para vender más, sin decantarse por ninguno.


One response to “Crítica de Blade Runner 2049

  1. Esperemos que no se cumplan tus vaticinios y la Warner decida exprimir más esta Ip. Existen razones poderosas para que la segunda parte haya tardado 35 años en ver La Luz. Y es que el blade Runner original está en el panteón de muchos cinefilos incluido en el mío personal. Mi reconocimiento a Dennis Villenueve por haberse atrevido a reimaginar una Obra maestra, al final se ha quedado corto quizás por los susurros de su productor, Sir Ridley Scott, a la película visualmente impresionante, le falta la poesía y el alma del,clásico del 82, se hace en ocasiones morosa y aburrida y sólo remonta con la presencia de Harrison Ford, que demuestra que le bastan con 12 minutos en pantalla y un par de miradas para comerse al apagado Ryan gosling, no hay momentos inolvidables como el soliloquio de Roy batty antes de morir aunque si algún hallazgo como el trío entre Ana de Armas (espectacular), Mackenzie Davis y Ryan gosling, o la escena del tejado bajo la lluvia. La banda sonora tampoco llega a la altura de la original, le falta algo de emoción. En definitiva un buen intento pero lejos del original, afortunadamente sigue lloviendo en el Los Ángeles del 2019, y siempr podremos volver allí.

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